¿Cuales son las necesidades hídricas en el cultivo del Almendro?

Esta planta es tremendamente demandante en agua. Como estáis pudiendo ver, estos árboles se empiezan a vestir más o menos a final de febrero o principios de marzo, comienzan a echar las hojas y los brotes. Esos brotes van a estar creciendo durante toda la temporada de manera constante hasta más o menos octubre, en el que para el crecimiento y a partir de octubre, noviembre empieza el agotamiento, la caída de hojas y el árbol se vuelve a parar. Pero en ese período que va desde marzo hasta final de octubre, más o menos. Imaginaos la cantidad de biomasa de hojas, de brotes y demás que fabrica este árbol. Si nos hacemos una idea y partimos de una demanda más o menos de 6000 metros cúbicos por hectárea para un árbol adulto en plena producción, en esta plantación en concreto que está 300 árboles por hectárea, eso significaría que por la planta le pasan 20.000 litros de agua al año. Esto es lo que la planta evapora. Es una cantidad muy elevada. Teóricamente una planta a un marco de 7 x 6 una guara o una lauranne adulta y produciendo algo más de 2.000 kilos de pepita por hectárea, su demanda libitum está en torno a 8.000 metros cúbicos por hectárea, entre 7 y 8 mil metros cúbicos por hectárea. Los productores tienen que ser conscientes de que muchos de ellos no tienen toda la dotación para conseguir la máxima productividad, porque aquí a todo el mundo le suena más de dos toneladas de pepita por hectárea. Es fundamental tener perfectamente hidratado el suelo y por lo tanto la planta, desde que inicia su brotación más o menos final de febrero o principios de marzo, hasta por lo menos el endurecimiento de hueso, que es prácticamente mayo. A partir de mayo, junio y durante el verano se puede ir reduciendo la dotación y después es muy importante, cuando ha terminado la cosecha, que es más o menos final de agosto principios de septiembre, volver a recuperar el árbol. Entonces ahí requiere otra vez tener dotación para poder, por lo menos durante todo septiembre-octubre, poder regar. Para volver a recuperar la planta, que la planta haga reservas justo antes de entrar en reposo del año siguiente. Entonces hay plantaciones que se llevan con un riego deficitario muy estricto. Evidentemente no van a poder conseguir las producciones deseadas, pero van a conseguir posiblemente un producto suficiente y de muy buena calidad. Porque lo que sí es cierto es que los riegos no completos favorecen la calidad interna del fruto.

 

En cuanto a factores abióticos, ¿qué parámetros deben monitorizarse?

Se deben monitorizar todos los parámetros que intervienen en el riego y en algunos aspectos de la fisiología de la planta. Para ello utilizamos estaciones de sensores que se encuentran distribuidas estratégicamente en distintos sitios de la explotación y de las explotaciones que asesoramos. En estas estaciones lo que tenemos aquí protegido de las inclemencias del tiempo es un caudalímetro, que permite saber el momento de comienzo y finalización del riego. Tengo también un conductivímetro de proceso, que me permite conocer el momento de inicio de la fertilización y final de la fertilización. Y tenemos también sensores de humedad y temperatura de suelo. A la altura de la copa, lo que tenemos son sensores de humedad relativa y temperatura. Entonces podemos medir todos los parámetros que sirven para optimizar el riego y además podemos medir también temas de temperaturas que influyen en la planta, como son las horas frío, el reposo invernal o la integral térmica. Para saber más o menos cuál es el momento óptimo de maduración del fruto.